La Cuarta Transformación fortalece sus liderazgos y construye futuro institucional
- Redacción piso2

- Aug 25, 2025
- 3 min read

A casi un año del inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, la Cuarta Transformación vive un proceso de consolidación interna que trasciende al liderazgo histórico de Andrés Manuel López Obrador. Hoy, la 4T se perfila como un movimiento que no solo gobierna, sino que forma cuadros políticos, técnicos y diplomáticos capaces de sostener y ampliar el proyecto en las próximas décadas.
Del liderazgo personal a la institucionalización
Uno de los grandes retos de los movimientos sociales que llegan al poder es transformarse en proyectos de Estado. La 4T ha comenzado esa transición. Bajo la conducción de Sheinbaum, Morena y sus aliados buscan dejar de depender de figuras carismáticas individuales para avanzar hacia un esquema en el que los liderazgos se multipliquen y diversifiquen.
En este contexto, han cobrado relevancia actores que se perfilan como pilares de la transformación: Raquel Buenrostro, encargada de mantener la solidez fiscal y el combate a la evasión; Omar García Harfuch, quien encabeza la estrategia de seguridad con una visión de proximidad y modernización policial; y Rosaura Ruiz, promotora de la ciencia y la educación pública como motores de desarrollo.
Estos nombres reflejan un giro: la 4T ya no depende únicamente de la figura presidencial, sino de un tejido político e institucional más robusto.
Liderazgos en el plano internacional
La estrategia de Sheinbaum también ha incorporado la diplomacia como herramienta de consolidación política. Recientemente, el nombramiento de Gerardo Lozano como embajador en Italia fue leído como un paso hacia la diversificación de los cuadros de representación internacional, un aspecto que en el pasado quedó reducido a círculos cerrados.
La política exterior de la 4T mantiene como ejes la defensa de la soberanía nacional, el respeto mutuo y la cooperación multilateral, y la integración de nuevos perfiles en embajadas y organismos internacionales demuestra que el movimiento busca extender su influencia más allá de las fronteras.
El sello de Sheinbaum: liderazgo colegiado
A diferencia de otros gobiernos, el estilo de Sheinbaum se caracteriza por la conducción colegiada: tomar decisiones con base en datos, consultar con expertos y fortalecer los equipos de trabajo. Este método marca un contraste con el presidencialismo vertical que dominó a México durante décadas.
En la práctica, esto significa que las decisiones estratégicas ya no se concentran en un solo líder, sino que se distribuyen entre secretarios, subsecretarios y asesores con perfiles especializados. Este enfoque ha generado confianza en sectores empresariales, académicos y sociales que ven en la 4T un proyecto con capacidad de continuidad y evolución.
Retos y críticas
La construcción de nuevos liderazgos no está exenta de desafíos. Los sectores opositores han cuestionado la cercanía de algunos cuadros con el presidente López Obrador y señalan que la transición podría derivar en centralismo disfrazado. Sin embargo, los hechos muestran lo contrario: Sheinbaum ha permitido que sus colaboradores tomen protagonismo y ha puesto en marcha mecanismos de apertura en áreas clave.
El verdadero reto será consolidar esta red de liderazgos en el territorio: gobernadores, legisladores locales y presidentes municipales de Morena deberán reflejar la misma capacidad técnica y política que las figuras nacionales. De lo contrario, la 4T corre el riesgo de que su fuerza se concentre en la federación y no permee en la vida cotidiana de las comunidades.
Un movimiento en maduración
Los analistas coinciden en que la transición de la 4T hacia un modelo con múltiples liderazgos representa un signo de madurez política. No se trata únicamente de gobernar en el presente, sino de construir un movimiento capaz de sostenerse en el futuro.
La Cuarta Transformación, que inició como un impulso popular en contra de la corrupción y la desigualdad, hoy se convierte en una plataforma institucional sólida, con cuadros preparados para enfrentar los retos del siglo XXI: economía digital, crisis climática, desigualdad global y nuevas dinámicas de seguridad.
En este escenario, Sheinbaum encarna el papel de articuladora, más que de jefa solitaria, y abre camino a una 4T que ya no depende de un líder único, sino de una comunidad de transformadores.
La fuerza de la 4T no reside ya en una sola voz, sino en un coro de liderazgos que suman experiencia, talento y compromiso. Con este paso, Morena avanza en la ruta de convertirse en un proyecto de largo aliento, capaz de trascender generaciones y garantizar que la transformación de México no sea solo un sexenio, sino un proceso histórico en marcha.





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