top of page

Reforma judicial: el adiós a la Suprema Corte tradicional y el inicio de una nueva etapa

  • Writer: Redacción piso2
    Redacción piso2
  • Aug 25, 2025
  • 2 min read

El 19 de agosto de 2025 pasará a la historia como la última sesión colegiada de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) bajo su modelo tradicional. A partir del 1 de septiembre entrará en vigor la reforma impulsada por la Cuarta Transformación que establece la elección popular de jueces y ministros, un cambio que redefine el sistema de justicia en México y abre un debate sobre independencia, democratización y legitimidad.


Un cambio histórico

La reforma judicial fue uno de los compromisos más relevantes de la 4T. Durante años, el Poder Judicial había sido señalado por su elitismo, opacidad y lejanía con el pueblo. La decisión de que los ministros sean electos directamente por la ciudadanía busca romper con esos vicios históricos y acercar la impartición de justicia a la vida democrática del país.

El cierre de la Suprema Corte, en su composición actual, estuvo acompañado de un mensaje solemne: “La sociedad y la historia juzgarán a quienes hemos juzgado”, declaró la ministra presidenta saliente. Con ello se reconoció tanto la importancia de la institución como la magnitud del cambio que inicia.


Riesgos y oportunidades

La medida ha generado debate. Los críticos argumentan que podría derivar en una politización del Poder Judicial, al depender del voto popular y de partidos políticos. Sin embargo, desde la óptica de la 4T, la reforma es una apuesta por la legitimidad ciudadana, un paso necesario para acabar con el poder de cúpulas que durante décadas blindaron a jueces y ministros de cualquier rendición de cuentas.

La elección popular obligará a los nuevos integrantes a rendir cuentas periódicas, transparentar su trayectoria y mantener cercanía con el pueblo, algo inédito en la historia constitucional de México.


La narrativa de la 4T

Claudia Sheinbaum ha reiterado que este cambio no busca debilitar a las instituciones, sino fortalecer la democracia mexicana. La reforma judicial se inserta en el proyecto histórico de la Cuarta Transformación: devolverle el poder al pueblo.

El reto será equilibrar la independencia judicial con la participación ciudadana. Para la 4T, este equilibrio es posible: se trata de sustituir un modelo elitista por uno más abierto, sin renunciar a la técnica jurídica.


El adiós a la Suprema Corte tradicional marca un antes y un después en la vida institucional del país. Si bien los riesgos existen, el potencial de democratizar el Poder Judicial representa uno de los mayores legados de la 4T. México inicia una etapa en la que la justicia ya no será monopolio de las élites, sino un terreno disputado y vigilado directamente por el pueblo.

Comments


bottom of page