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Productores en Michoacán extorsionados por 22 grupos criminales

  • Writer: Manuel Yanez
    Manuel Yanez
  • Aug 28, 2023
  • 2 min read

Agricultores del Valle de Apatzingán pagan cuotas a al menos 22 grupos criminales desde 2012, cuando se fragmentaron los carteles de la Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios, y tras la desaparición institucional de las guardias rurales y grupos de autodefensa.


La violencia, la extorsión y el secuestro en la Tierra Caliente michoacana existe desde el año 2000, cuando Los Zetas incursionaron en las regiones de alta producción económica, agraria e industrial en el estado, gracias a las negociaciones con líderes criminales de otros cárteles más fuertes.


En 2006, La Familia Michoacana se presentó en la escena pública cuando dejó a modo de mensaje seis cabezas humanas en una pista de baile de un bar de Uruapan. Fue un aviso para productores, empresarios y comerciantes de que ya no existiría “extorsión ni secuestro” y únicamente se pedirían cuotas voluntarias para protección y seguridad.

En Michoacán, como en otras partes del país, los cárteles vieron una ventana de oportunidad para incrementar sus ingresos por medio de un negocio que no tenía que ver con la fabricación de drogas.


Las huertas y empacadoras de limón comenzaron a crecer a un ritmo acelerado en el estado. Para 2010 se producían 432 mil toneladas al año, cifra que se duplicó en 2022 cuando la producción alcanzó 856 mil 738 toneladas, provenientes principalmente de los municipios de Apatzingán, Buenavista, Parácuaro y parte de Múgica.


La Familia Michoacana tomó el control de la producción, aunque los agricultores aún podían vender su producto a bajo costo en zonas fuera de la injerencia del cártel y dejaban un porcentaje “voluntario” para evitar agresiones.


La ruptura de los líderes de La Familia Michoacana llevó al surgimiento de Los Caballeros Templarios con base de operaciones en la zona de la Tierra Caliente, los productores de limón, papaya, jitomate y cualquier otro fruto tenían que pagar un porcentaje por cada kilo.

En 2011 los productores pagaban 20 centavos por cada kilogramo de limón u hortalizas y realizaban tres días de corte, pero obtenían un castigo monetario o hasta la quema de sus vehículos si no acataban las reglas.


Uno de los productores de la región de Nueva Italia confirmó que, desde hace más de un año, los agricultores de papaya, mango y jitomate pagan al narco el permiso “hasta por regar los cultivos”.


Y explica: “Antes nos cobraban 230 pesos por hectárea, ahora nos cobran 450 por ciclo, es decir lo doble, y en el caso de la papaya, nada más por avisar que vas a plantar son tres mil pesos por hectárea, en el caso que seas de Nueva Italia, pero si eres de afuera (de otro municipio) tienes que pagarle (a ellos) hasta cinco mil pesos para que te autoricen plantar”.


“Si dices que vas plantar una parcela, por ejemplo de 10 hectáreas son 50 mil pesos; antes eran 400 pesos por hectárea, pero ahora son mil por hectárea para riego por un plazo de seis meses, que es lo que dura la cosecha y también te quitan un peso por cada kilo de papaya, mango o jitomate”, señala el agricultor.


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